miércoles, 15 de febrero de 2012
Trash.
Pararse a pensar sobre que merece la pena escribir acabaría por dejar nuestras mentes en shock. Es todo demasiado ambiguo como para decidirse. Acabaríamos escribiendo sobre cualquier mierda, la primera que se nos pasase por la cabeza. Como estoy haciendo yo ahora. Horrible esto de quedarse sin recursos ¿eh? En el fondo puede tomarse como un ejercicio reflexivo, en el que recapacitas sobre cosas que en otro momento del día dejas de lado (mentira). Dejar de pensar en algo concreto y ponerse delante de un papel es un error descomunal, por culpa del cual seguramente muchos escritores de renombre acabaron escribiendo "obras" las cuales sus editorial les publicó sin prestar atención pensando que sería otro best-seller y acabó siendo el libro que les hundió en el anonimato. Modestia aparte, queridos amigos, ni lo que escribimos siempre es tan bueno ni lo que leemos tan fantástico. Y yo me voy con la rumba a otra parte que es tarde y posiblemente aún tenga tiempo de ver Chinatown. Polanski. Un grande del cine. Bueno, grande desde que rodó un éxito de la gran pantalla. Sus cortos y el resto de su cine es bazofia pura y dura, o al menos eso dice la crítica. Pero ¿sabeis lo que le hacía yo a los críticos? Los mandaba a tomar por culo. Pero a todos, eh. ¡Qué sabrán ellos! Si aquí mientras nosotros veamos sentido y sentimiento a lo que hacemos... el resto no nos debe importar.
domingo, 22 de mayo de 2011
faiblesse.
jueves, 19 de mayo de 2011
miércoles, 5 de enero de 2011
asi el mundo es más amable, menos raro
Quién te ve dentro de unos años. Consumida. Sin ningún rastro de juventud en tu piel. Sin el más mínimo atisbo de brillo en tus negros ojos. Con la sonrisa desdibujada y las ojeras maquillándote el rostro.
Pero te ríes. Y es que ni la cordura conservas. Euforia, nostalgia, euforia, y más euforia. ¿Es esto la vida? Dime, ¿Es esto lo que Dios preparó para ti? ¿Un camino de perdición y sufrimiento teñido por la sensación de libertad? Miras a tu alrededor y solo encuentras soledad. Y es que para ti no existe mejor compañía que ella. No necesitas a nadie que rompa tus silencios, ni tu calma; hace tiempo que las perdiste.
No hay palabras que te hagan recapacitar; para ti sólo existen reflejos en un cristal sucio. Porque a ella la consideras tu amiga. Tu familia. Tu aliento. A ella le confías tu vida día a día. Dejas que juegue con ella, a su antojo, para luego devolvértela cada vez más deteriorada. Y ya no hay nada que hacer. Bailáis juntas sobre el espejo, en cualquier olvidado rincón, sin mayor temor que el de que un día os separen. Ya nadie puede hacer nada por ti. Hace mucho que la gente dejó de creer en los milagros.
Pero te ríes. Y es que ni la cordura conservas. Euforia, nostalgia, euforia, y más euforia. ¿Es esto la vida? Dime, ¿Es esto lo que Dios preparó para ti? ¿Un camino de perdición y sufrimiento teñido por la sensación de libertad? Miras a tu alrededor y solo encuentras soledad. Y es que para ti no existe mejor compañía que ella. No necesitas a nadie que rompa tus silencios, ni tu calma; hace tiempo que las perdiste.
No hay palabras que te hagan recapacitar; para ti sólo existen reflejos en un cristal sucio. Porque a ella la consideras tu amiga. Tu familia. Tu aliento. A ella le confías tu vida día a día. Dejas que juegue con ella, a su antojo, para luego devolvértela cada vez más deteriorada. Y ya no hay nada que hacer. Bailáis juntas sobre el espejo, en cualquier olvidado rincón, sin mayor temor que el de que un día os separen. Ya nadie puede hacer nada por ti. Hace mucho que la gente dejó de creer en los milagros.
martes, 30 de noviembre de 2010
primavera ven y cúrame este invierno.
Hoy ha sido la primera noche.
Antes de salir del portal he tanteado con mis dedos descubiertos por el tacón si la noche estaba lo bastante fría como para salir, y aflojándome un poco el nudo de la bufanda he empezado a bajar la Castellana, jugando a mantener el equilibrio sobre diez centímetros de tacón de aguja. Me ardían las llemas de los dedos cuando he prendido el tercer cigarrillo de esta madrugada, cigarrillo que me ha dejado en los labios sabor a gélido Diciembre. Con la quinta calada se me ha escapado la primera media sonrisa: ya no recordaba lo bien y sucio que sabe el cóctel de humo y frío en los pulmones.
Antes de salir del portal he tanteado con mis dedos descubiertos por el tacón si la noche estaba lo bastante fría como para salir, y aflojándome un poco el nudo de la bufanda he empezado a bajar la Castellana, jugando a mantener el equilibrio sobre diez centímetros de tacón de aguja. Me ardían las llemas de los dedos cuando he prendido el tercer cigarrillo de esta madrugada, cigarrillo que me ha dejado en los labios sabor a gélido Diciembre. Con la quinta calada se me ha escapado la primera media sonrisa: ya no recordaba lo bien y sucio que sabe el cóctel de humo y frío en los pulmones.
Era junio por la tarde y seguía lloviendo.
Tal vez fuera la amargura que destilaban sus pupilas, tan negras y tenues como el agujero que había quedado abierto en su pecho. Desde que él ya no estaba, más que aliento, le faltaban las fuerzas para hacer su cuerpo funcionar. Cuerpo. Mente. Corazón. Todo le trastabilleaba y acababa de bruces en el suelo cada vez que intentaba ponerlo en orden.
lunes, 4 de octubre de 2010
Donde duele inspira.
Puta, prostituta, fulana.
No sé que decirte, yo esto me lo cobro, claramante. Me lo cobro en dolores, en cada uno de esos golpes bajos de corazón que me das. ¿Cuál es el precio que pones a mis sentimientos? Me vendo para devolverte el mismo daño que me haces sentir. Luego quedo con mi conciencia, salimos juntas de viernes a domingo... ella me hace sentir tan sucia que me obliga a bañarme en alcohol hasta ahogar mis remordimientos, pero ya no sé si se ahogan o se destiñen cambiando de color, cayendome lentos y fríos por las mejillas. Mis lágrimas tienen un precio, aunque ese ya lo pongo yo. Has sido el primero, lo sabes, pero también deberías saber que no es algo por lo que sentirse orgulloso. Dame otra calada que quiero seguir fumandome tu recuerdo. No has llegado a ser amor y sin embargo me dueles más que una herida de bala. Sin ti me desangro, se me araña la piel, me deterioras pero no estoy peor a como estaba cuando me dabas los besos de buenas noches. Tengo agrietados los labios por los besos que me has robado, por los que me has hecho dar sin querer entregar. Siento que te has llevado algo mío ¿pero sabes qué? no quiero que me lo devuelvas.
¿Qué tienes en los ojos, nena, o es que vas a llorar?
No sé que decirte, yo esto me lo cobro, claramante. Me lo cobro en dolores, en cada uno de esos golpes bajos de corazón que me das. ¿Cuál es el precio que pones a mis sentimientos? Me vendo para devolverte el mismo daño que me haces sentir. Luego quedo con mi conciencia, salimos juntas de viernes a domingo... ella me hace sentir tan sucia que me obliga a bañarme en alcohol hasta ahogar mis remordimientos, pero ya no sé si se ahogan o se destiñen cambiando de color, cayendome lentos y fríos por las mejillas. Mis lágrimas tienen un precio, aunque ese ya lo pongo yo. Has sido el primero, lo sabes, pero también deberías saber que no es algo por lo que sentirse orgulloso. Dame otra calada que quiero seguir fumandome tu recuerdo. No has llegado a ser amor y sin embargo me dueles más que una herida de bala. Sin ti me desangro, se me araña la piel, me deterioras pero no estoy peor a como estaba cuando me dabas los besos de buenas noches. Tengo agrietados los labios por los besos que me has robado, por los que me has hecho dar sin querer entregar. Siento que te has llevado algo mío ¿pero sabes qué? no quiero que me lo devuelvas.
¿Qué tienes en los ojos, nena, o es que vas a llorar?
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